Mi corazón frío se dio cuenta que puede volverse un algodón, el más blando de todos, el más cursi e idiota, todo por un idiota, valga la redundancia.
Puede querer sin medida y morirse en el intento de ser correspondido tratando de no perder su orgullo, tratando de no perder su integridad, mostrando un escudo de los más duros, fingiendo un amor relajado y tranquilo, sabiendo que no es así, y que si engañan a ese corazón, su alma sería una miel amarga.
Esa miel hace que tenga insomnios de semanas, pensando en que podría haber pasado si hubiera actuado de maneras distintas, si hubiera abierto mi alma y no sólo mi corazón, si hubiera demostrado con mi cuerpo, mis gestos y mis labios lo que demostraban mis ojos, si hubiera aprendido a cocinar su plato favorito, si hubiera esperado, si le decía que no, si no me hubiera dado ese beso de película frente a esa universidad, si no me hubiera enamorado de sus ojos raros, si no lo habría escuchado, si sólo hubiera visto un atardecer con él, si hubiera fingido que no me gustaba la misma música que él, si no le habría preparado ningún cupcake, si no se hubiese quedado dormido a mi lado, que hubiera pasado si no me hubiera enamorado.
La miel amarga, pienso que, algún día, pueda servir para un plato, y ese plato será mi favorito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario