Sonrisas cubiertas de recuerdos que nunca volverán.
Sonrisas que se escapan de la tristeza y salen a brote en lágrimas para asimilar la pena.
Lágrimas que nadie quiere ver, pero que en algún momento explotan en un carnaval sobre el rostro, haciéndolo más sombrío y hermoso.
Personas que tienen melodías por cada momento de sus vidas, como un blues al recordar unos labios enamorados o un corazón encarcelado.
Pequeños actos que nadie aprecia, actos que significan tanto como un vaso de agua después de una maratón, como las cuerdas de regalo a un músico novato, como un primer amor que regala una rosa a su chica de verano.
Hay tantos sufrimientos que vendrán en la vida las cuáles no son en vano.
Sufrimientos que vienen cuando la soledad está a la vuelta de la esquina esperando.
Soledad que sólo los fuertes soportan un segundo, y luego se incorporan al mundo de los que están al mando,
Esos débiles que el mundo acoge y luego los ayuda a superar de la mano.
Esos débiles que el mundo acoge y luego los ayuda a superar de la mano.