Ayer terminé el quinto ciclo.
Me quedé con unos amigos a tomar un poco después de que fuera tan pesado.
Terminamos bien todos, saltamos, celebramos y nos fuimos, pero me sentí algo triste porque el 2015 se fue y ya no volverá jamás, amé tanto este año como lo odié, pero me quedo con los lindos momentos, las miradas, las primeras veces, las canciones por cada episodio de mi vida, y cada sentimiento que fui sintiendo día a día.
Aprendí que los amores de verano te pueden cambiar los días, te puede cambiar la vida, yo que no creía en eso, pensaba que eran cursilerías, pero no lo eran, aunque el invierno loenfría, y él otoño lo marchita, pero así es el amor, aunque sólo algunos son los afortunados de sentir esa conexión única desde la primera vez que una de las personas dice una palabra, o simplemente una mirada.
Aprendí que las amistades tienen la dicha de quedarse como cuanto los cuides, y claro, si ellos te cuidan a ti. Basta una sonrisa y unos oídos que escuchen los problemas, una amistad mutua, un amor sincero, una escapada del mundo, un abrazo mudo. Sólo eso basta.
Aprendí que es hermoso compartir tus momentos favoritos, secretos de uno que nadie sabía hasta que vieron el brillo en los ojos que salían por ver un atardecer en la playa, escuchar música única, fingir tocar la batería en todas las canciones, tomar el té bien cargado y chupar la bolsa jaja, ver la luna llena con un cielo azul oscuro mientras escuchar Because, besar frente a la playa, ver dibujar a mi hermana, ver la sonrisa de mi mamá por ser engreída por mí, ver a mi abue Vicky sonreír hablándome de su vida, ver a mi abue Raque hacer dulces, soñar con mis abuelos que ya no están conmigo, caminar con converse por Miraflores a las 11 de la noche, oler la brisa del mar, enamorarme frente al mar, tantas cosas compartidas que nadie sabe que puede pasar el siguiente año, no sé si las cosas serán más intensas, o más aburridas, sólo espero que me sorprenda tanto como este año, pero que no me haga sufrir como él, espero que no.
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miércoles, 30 de diciembre de 2015
Finales del 2015, aprendí
lunes, 21 de diciembre de 2015
Música
Tengo una debilidad hermosa, un amor único por la música.
Siento que me sonríe luego de escucharla, que besa y enamora mi corazón frío, con cada acorde que trae una melodía diferente, con cada voz que eriza mi piel.
Suelo tener una atracción inmediata por los chicos que aman la música al igual que yo. No importa si son flacos, gordos, altos, bajos, bueno en realidad tengo amigos con los que no tengo atracción pero aman esas canciones, es raro que sólo algunos tengan ese no sé qué.
El primer chico tenía 16, amaba el punk y el rock americano y en español. Yo tenía 13 o 14 cuando lo conocí, creo que fue mi primera ilusión, aunque gracias a él amé mucho más la música, amé escucharla.
Después de algunas decepciones conocí al metalero, no era mi tipo pero tenía hermosos ojos. Le gustaba la música NO comercial y rebuscada pero que sonará bien. Yo le enseñé a escuchar Beatles y él a mi otras bandas. Me gustó su sonrisa y su odio por las cosas pero amor por la música. Somos amigos ahora, y así está bien.
Salí con dos amantes de the Beatles, eran lindos, pero algo arrogantes (cosa que odio), al hablar de ellos se les llenaba los ojos de brillos como diamantes pequeños y hablaban de los discos que conocían. Hard Rock café y tiendas de vinilos en el centro fueron los ojos de esas salidas. La pasé bien, pero no tenía ganas de enamorarme, aunque pienso que no me atraían lo suficiente.
El cantante me atrajo desde la primera vez que lo vi en La Tv, aunque es alguien inalcanzable, aunque como dice él, también yo, nos buscaremos en 10 años, y espero cantarle una canción de The Beatles frente al mar.
Luego lo conocí a él.
Hablamos de música desde la primera conversación. Amaba a Oasis y grupos de los 80, 90, y actuales que suenen a rock fuerte.
Hablamos de la vida frente al mar escuchando diferentes estilos de música, cosa que hasta ahora enamora mis recuerdos, pero engaña a mi corazón.
Tocaba la guitarra y cantaba bien, aunque luego se alejó de la música porque no tenía audífonos y por otros problemas, pero luego le regalé unos, y él a cambio me beso incansablemente.
Ahora sólo espero encontrar a otro amante del sonido, de la puestas de sol, y del murmullo que hago al escuchar una canción.
martes, 8 de diciembre de 2015
Borrador
Mi ex las estaba vendiendo, y pues quise comprarle, quería venir con Camila, pero mis papás no quisieron.
Les dije que tenía que hacer tareas y me dejaron salir. Pero estoy sola aquí, sola como casi siempre, con ganas de llorar a mares, con ganas de mandar todo a la mierda otra vez.
Llegué muy temprano acá a Pershing, llegué sola, y él me tenía que estar esperando pero no vino hasta después de una hora, caminé sola con los pies hinchados y la garganta seca.
Tenía esperanza de al menos hablar con él, que me preguntara como había estado, como me había tratado la vida después de que cortamos, después de que lo quise tanto.
Pero sólo me dijo Hola, ya aquí está la entrada, y claro tenía que ir con un amigo, la clásica de los que no quieren tener ni una sola conversación con una chica, la clásica de los que no quieren saber nada de ella.
Y así mi corazón se rompió, me dijo gracias! Vas a ir sola? Y yo sí. Sólo me dijo ah bueno, luego le dijo a su amigo que ya se tenían que ir, preguntándole, así que me dijo chau y gracias, sólo eso.
Me fui con roche, con vergüenza, arrepentida de haberle comprado a él la entrada, de haber tenido al menos esperanza de poder darle un beso, o de oler su aroma, y que el huela la mía, así despertaría de nuevo el amor, pero no se pudo. Odio que el sea mi ex, lo odio mierda.
Ahora sólo espero que este concierto me traiga de nuevo a la vida, porque juro que me siento como la mujer más ignorada, me siento fatal. No es justo después de todo.