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lunes, 14 de noviembre de 2016
Sobre la orilla del mar.
viernes, 25 de marzo de 2016
Poesía de la mirada
Perdía la mirada cada vez que recordaba.
Tenía la memoria llena de recuerdos que tenían comienzo en la infancia.
Feliz, escribía lo que nunca pudo volver a sentir.
Así podía encontrar en sus sueños episodios de su alma pasada.
El alma que ya no podía recordar, pero que aparecía cada vez que el corazón se le volvía a armar.
Ya que estaba partida a la mitad o tal vez en pedazos de nunca acabar.
domingo, 28 de febrero de 2016
Gaviota
Explosiva.
Gaviota era una hermosa niña, que tenía dos vidas, una en el cielo y otra en el infierno.
Había una puerta en medio de las dos, una puerta de dos formas que de cierto modo se acoplaban a la inversa con cada mundo.
La del cielo era roja con cabezas de insectos y patas de conejo.
La del infierno era azul como el cielo.
Tenía una familia. Se caracterizaban por ser apuestos y de buen apellido, los padres eran mayores y los hijos menores.
Habían tiempos en que las puertas se abrían al cielo, pero el susto por su aspecto hacían que vuelvan al infierno.
Gaviota solía observar las dos puertas curiosamente para descubrir su secreto, descubrir el secreto de la vida, pero sólo descubrió lágrimas en su camino, charcos que mojaban las puertas, haciendo que se ablanden y se abran solas, hasta que descubrió uno de los secretos, el amor.
Ella sonreía y volaba al ver la libertad de su alma, tenía curiosidad por descubrir más, pero se quedó estancada en los rizos rubios del muchacho que quería. Los rizos de Marco que otra paloma logró capturar.
Abrió la puerta de insectos para entrar a la azul, creyendo que sería feliz en su soledad, la soledad del infierno.
Hasta que descubrió la bondad de su alma, el amor que estaba en su corazón, y abrió la puerta de insectos para entrar al cielo. Conocío a...
miércoles, 3 de febrero de 2016
Frío de invierno
Eran tiempos fríos, cuando no bastaba un abrazo o un abrigo para el alma calentar.
Pero el viento sombrío que vino con la lluvia del invierno me enseñó a la sonrisa demostrar.
domingo, 31 de enero de 2016
Enero agridulce.
He querido escribir, pero al tener dos cuentas en Google, mi celular se lentea más que yo, y no podía hacer que el blog funcione hasta hoy.
Hoy acaba enero.
Sin querer fue un mes fue bueno pero algo aburrido.
Admito que quería más emoción como un atardecer rojizo, frente al mar, con moretones por haber estado caminando sobre piedras o con la ropa interior llena de arena por haberme caído a haberme cruzado con algún crustáceo del mar.
Pero tuve bueno salidas.
Mis amigos estuvieron ahí, mi hermana estuvo ahí conmigo, nos unimos más. Aún más de lo que éramos, hasta le digo hija, y eso me hace sentir algo mayor.
Me embriagué a morir con mis reinas, hasta el punto de olvidar todo y sentir un mareo delicioso al quedarme dormida en el mueble, sonreír y luego dormir tres horas.
Me enteré que mi tío preferido tendrá un bebé, bueno aunque sentí algo fuerte en mi corazón. Espero que todo salga bien, pero ya no le rezo a nadie, sólo pido fuerzas positivas de todos, y de mis abuelos que a veces me sorprenden en mis sueños.
Ahora corro y hago ejercicios interdiarios. Me espero acostumbrando, me gusta, aunque no baje la barriga y eso me llene de rabia.
Volví salir en segundo lugar.
Mi papá casi me bota de la casa por haberle quitado un huevo para poder preparar mis cupcakes.
Me peleé con él.
Me aferré más a mi abuelita Vicky y me resentí con mi abue Raque, sólo me mandó un mensaje en wsp por mi cumpleaños y ni siquiera vino.
Me enteré de cosas que no debí y vi peleas fortísimas de personas que amo.
Estoy aprendiendo guitarra con un profe algo olvidadizo.
Pero hasta ahora no salgo con nadie. No es que no quiera, sólo que nadie aparece en mi vida y eso me frustra. Aunque es mejor para mí, ya que puedo hacer cosas por mi vida, sólo que soy muy ambiciosa, quiero sentir más, quiero volver a querer, pero sé que es difícil, y por eso me tenso más.
Estoy aburrida, me siento así. Y no sé qué carajos hacer.
jueves, 7 de enero de 2016
2 y 3. Los 21.
Hoy es 7 de enero, cierto, un 7, bueno es un número que me trae muchos recuerdos.
Año nuevo. Después de una leve resaca, quise limpiar mi casa. Estaba ansiosa por mis próximo cumpleaños, sólo que todos estaban cansados como para poder ayudarme, esperé hasta las 11 de la noche para poder ordenar y avanzar con los postres de Cupfatello.
Me levanté plan de 8:30 por unos leves gritos de mamá. Ella hablaba con mi tío Panki, él le decía que la pared de abajo estaba mojada, y que al parecer una tubería se había roto.
Dije: bueno, me han dicho que todo tiene solución, así que esperaré.
(Fondo musical: Dig a Pony)
Mi mamá había acomodado la sala y la amé. Aunque no lo hizo de tan buena gana como lo pensé.
Luego todos se agobiaron. Pensaron hasta en cancelar la fiesta, pero aún pensaba que las cosas tenían solución jaja.
Llegaron las 12 y mi mejor amiga me acompañó a hacer las compras. Trago y bocaditos que luego me hicieron engordar. Luego un vestido que me hizo ver como modelo, bueno una pequeña modelo, y finalmente un taxi que nos llevó a casa, cosa que me hizo sentir como una semi-adulta.
Las cosas estaban tensas. Un gasfitero llegó, mi mamá empezó a hacer su riquísimo escabeche, papá estaba como loco pensando cuanto iba a gastar, mis hermanos sabe que hacían y yo arreglando una cosas.
Llegó la hora de ir a plancharme el cabello, 2 horas de espera y 40 de planchado, claro, todo el mundo apareció para ver mi esponjoso cabello, aunque fueron cosas de segundos.
Llegué toda regia a casa, supongo que lo estaba. Me puse mi vestido, y las llamadas empezaron a llegar.
Primero llegó Abigail con su flaco, luego mis primas Claudia (Adrián) y antes Pero y Les. Después perdí la cuenta de quienes llegaron. Algunos estaban perdidos por evitamiento y la carretera, otros en la esquina de mi casa.
Hasta que llegaron las 11:54 y recibí una llamada de mi vecinito, diciendo que baje, subieron los 3, menos mi ex mejor amigo.
Aproximadamente 40 personas o más me cantaron el happy birthday de mis sueños a 00:00 del 3 de enero del 2016, 21 años para mí.
Luego todo fue un rollo increíble, hubieron ebrios, baile, agarres, churros, 3 colados, mucho trago que se acabó, un amanecer, muchas personas a las 5 de la mañana, y una despedida a las 7:00 am.
Dormí 2 horas porque vino el gasfitero a arreglar la tubería, él cuál hizo una bulla impresionante, estuve casi todo mi cumpleaños esperando algunas llamadas que nunca llegaron, unos mensajes que nunca se escribieron, y muchos besos y abrazos que no se sintieron.
(Fondo musical: Queen aleatorio)
Lo que importa es que lo pasé con personas que sé que me aman, que sé que me aprecian, que sé que estarían conmigo sin importar las circunstancias.
Extrañé a muchas personas, como a mi abuela que nunca vino, como algunos tíos que aún no me llaman, mejores amigos que nunca se aparecieron, ex amores que nunca saludaron.
Los 21.