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domingo, 31 de enero de 2016

Enero agridulce.

He querido escribir, pero al tener dos cuentas en Google, mi celular se lentea más que yo, y no podía hacer que el blog funcione hasta hoy.
Hoy acaba enero.
Sin querer fue un mes fue bueno pero algo aburrido.
Admito que quería más emoción como un atardecer rojizo, frente al mar, con moretones por haber estado caminando sobre piedras o con la ropa interior llena de arena por haberme caído a haberme cruzado con algún crustáceo del mar.
Pero tuve bueno salidas.
Mis amigos estuvieron ahí, mi hermana estuvo ahí conmigo, nos unimos más. Aún más de lo que éramos, hasta le digo hija, y eso me hace sentir algo mayor.
Me embriagué a morir con mis reinas, hasta el punto de olvidar todo y sentir un mareo delicioso al quedarme dormida en el mueble, sonreír y luego dormir tres horas.
Me enteré que mi tío preferido tendrá un bebé, bueno aunque sentí algo fuerte en mi corazón. Espero que todo salga bien, pero ya no le rezo a nadie, sólo pido fuerzas positivas de todos, y de mis abuelos que a veces me sorprenden en mis sueños.
Ahora corro y hago ejercicios interdiarios. Me espero acostumbrando, me gusta, aunque no baje la barriga y eso me llene de rabia.
Volví  salir en segundo lugar.
Mi papá casi me bota de la casa por haberle quitado un huevo para poder preparar mis cupcakes.
Me peleé con él.
Me aferré más a mi abuelita Vicky y me resentí con mi abue Raque, sólo me mandó un mensaje en wsp por mi cumpleaños y ni siquiera vino.
Me enteré de cosas que no debí y vi peleas fortísimas de personas que amo.
Estoy aprendiendo guitarra con un profe algo olvidadizo.
Pero hasta ahora no salgo con nadie. No es que no quiera, sólo que nadie aparece en mi vida y eso me frustra. Aunque es mejor para mí, ya que puedo hacer cosas por mi vida, sólo que soy muy ambiciosa, quiero sentir más, quiero volver a querer, pero sé que es difícil, y por eso me tenso más.
Estoy aburrida, me siento así. Y no sé qué carajos hacer.

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