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sábado, 28 de noviembre de 2015

Reencuentro

Hoy me reencontraré con mis amigos de la promo, y estoy dando el super viaje de Miraflores a la Molina, para luego ir a la usmp.
Paso por la Encalada, recuerdo esas reus por la zona pituca de Surco, cuando conocí a un chico y mis piernas temblaron.
Que momentos, ahora estoy deseando que vuelva a pasar eso. Bueno en realidad no, estoy bien así.
Marimar me espera con Victoria, o Alexandra como le decíamos antes fe conocer a Salazar, que ahora será mamá.
Temo que mientras escribo, él esté pasando por estos lugares, pero bueno...
Me reencontraré con el primer chico que me dijo que le gustaba, o bueno con una agenda con calendario me lo demostró creo, teníamos 11, y ahora a los 20, después de haber sido mejores amigos, sólo somos dos conocidos.
Su hermano es el cumpleañero, cumple más de 20 y menos de 25. Es un buen tipo, amigo como ninguno, pero en algún momento se aprovecharon de eso, y tal cosa me fastidia mucho.
Me invitó a salir, pero le esquivé la salida por falta de tiempo, claro que aún estoy con la idea de sólo como amigos, porque sólo así lo veo.
Son sobrinos de un artista famoso, por eso tenían unas reus interesantes y buenas.
Bueno ya estoy llegando al jockey, espero que no me maten por llegar tarde.
Irán el grupo de los populares por así decirlo, somo varios, aunque me llevo bien con la mayoría, pero menos con alguien, sólo que no la mencionaré. Tal vez porque no hay química, o porque cuando hablamos hay silencios incómodos, cosa que no pasa con nadie.
Ya estoy en el jockey, hace mucho que no pasaba por aquí, la última vez fue con él, no ha cambiado pero me recuerda mucho las primeras salidas, la declaración, los encuentros clandestinos, el parque solitario, el carro azul de sus papás, el paradero donde lloré, donde se pateó porque una profesora lo vio conmigo, también donde me abrazó tan fuerte y me dijo que me quería demasiado, que sólo era suya, pero no me dije que era mío porque odiaba eso, pero sabía que lo era, sólo que después ya no. Cuando había competencia de copas y él se subió al carro donde estaba yo, sólo con audios jaja, para luego ver una puesta de sol con arcoíris y pensar que fue el momento más cursi e intenso que viví, porque no le importó que fuera hippie y el con su uniforme de aviador. Cuando comimos un helado, y luego nos perdimos en un parque de la Molina, me hizo escuchar la flaca, y yo Dig A Pony de the Beatles, impulso de besarlo hubo, pero no lo hice. Era nuestra segunda cita, pero así de rápido me enamoré.
Ya no lo estoy, sólo tengo un lindo recuerdo, en realidad ahora empecé a sentir que lo quiero, luego recuerdo que en momentos no siento nada, y así está bien.
Bueno ya llego a la avenida la Molina, iré a despejarme y beber, así todos estos sentimientos y pensamientos, recuerdos, se borrarán por un momento.
Sólo espero no mandar un mensaje indebido, no por las puras han pasado 3 meses desde que me dijo que ya no quería estar conmigo.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Marimar

Marimar au! Mi bff de la vida dura y cruel nació hace 20 años, se parece mucho a su mamá que con mucha pena se fue de este mundo cuando ella era aún una niña que aún no se acostumbraba al dolor más grande que cualquier hijo pueda sentir.
Nos hicimos íntimas cuando entró al Rosario, hubo mucha química a pesar de habernos conocido desde el kinder. Ella era y es loca, pero tímida a la vez, arrebatada con sus amigos pero callada con desconocidos. Es de esas personas que tienen amigos por donde pisa por tener un humor de nunca parar de sonreír, de dar la felicidad más ocurrente, por saber escuchar y también por chismear muy bien.
Sabe todo y yo sé todo de ella. La conozco hasta las puntas de su cabello castaño y en partes decolorados, igual que el mío jaja. Aunque a veces me estresa por algunas amistades que no deben sacar provecho de ella, pero es su vida y no la mía. A pesar de todo salimos adelante, a pesar de las bajas que nos dio la vida.
Sufro porque está mal de salud, me duele mucho por temor a perder a alguien que más quiero, ya no deseo que me pase eso. Sólo quiero que las personas a las que me aferro se queden más tiempo conmigo, hasta que me aburra del mundo y sólo quiera dormir.

sábado, 7 de noviembre de 2015

DILBER

Era 7 de noviembre del 2014. Aún no cumplía 20 y discutía con mis papás, mientras sonó el teléfono.
Llamaban a mi papá diciendo que mi abuelito Edilberto había tenido un paro en el estacionamiento, que lo habían llevado de emergencia. Nos sorprendimos, pero teníamos la esperanza de que se recuperaría porque era de esos señores que a sus 70 y tantos parecían de 50.
Era el viejo de mi papá, era un hombre bonachón, alegre, y cariñoso con sus nietos. Conversador y mejor amigo de sus hijos, siempre decía que estaba orgulloso de ellos. Era el apoyo incondicional de todos.
Amante del mar. Recuerdo que de niños nos llevaba a la playa con su grúa, nos paseaba, me sentía la niña más feliz y fuerte, todos eran hombres, creo que por eso soy un poco menos femenina, pero así está bien.
Siempre me dolió no poder vivir cerca de él, aunque sólo nos separaban menos de 3 horas. Tal vez me dolía por no sentir diariamente esa alegría y vibra tan increíble que tenía cada vez que iba a verlo, por el increíble ají de pato que le decía  a mi abue Raque que prepare de almuerzo cuando llegábamos a casa, por cada oportunidad que venía a mi casa y tenía esa risa que contagiaba a todos en la mesa, o ese periódico que siempre llevaba a sus manos cada mañana, lo leía completo, luego se daba sus cabeceadas, esas en que sus hijos y nietos aprovechaban en molestarlo un poco y poder hacerlo reír cuando despertaba.
Era amoroso con su compañera de toda la vida, la amaba, más que eso era su mejor amiga.
Eran diferentes pero a la vez su unión era tan fuerte que cuando él estaba en su cajón, nadie vio lo que yo vi. Una imagen que hasta ahora me saca lágrimas y que la veo como el claro ejemplo de un amor de años, un amor antiguo que todos queremos algún día, esos de los que no quieres que te dejen, pero que cuando llega a pasar, el corazón se va en una lágrima y sabes que no vas a poder a amar igual nunca más.
Nos fuimos a dormir, preocupados pero esperanzados.
Ya era 8 de noviembre.
Mi papá viajó casi de madrugada para verlo, hasta que apróximadamente a las 9 de la mañana nos llamaron, él había muerto, se había ido, se fue el viejo nos dijo, se fue.
No lo entendía aún, pero el dolor volvió de nuevo, ese dolor que cuando de niña sentí al perder a mi abuelito Walter. Estábamos en shock, luego vinieron algunos familiares a lamentar nuestra pérdida, a buscar explicaciones sobre lo sucedido, pero no la teníamos, ni nosotros sabíamos porqué un ataque se lo pudo llevar, si pensamos que mejor no podía estar.
Fui a verlo una semana antes con mi hermana y mi papá, él estaba bien. Nos recibió como siempre con esa emoción de ver a su familia reunida. Salimos con la abue y con él, también trabajó ese día. Todo estuvo normal, todo estaba justamente bien. Ni pensar que una semana después ya no viviría más.
Llegamos lo más pronto posible al velorio, mi papá, al cuál nunca lo había visto llorar, nos abrazó a todos nosotros, y sólo dijo con lágrimas en sus ojos y en su voz: ¡Mi viejito, se fue el viejito!!!
No soy la muchacha más católica, ni tampoco creo que alguien guía todos mis pasos en este mundo, pero le rezé. Le dije y le pedí muchas cosas que se cumplieron increíblemente, sólo que algunas no las supe cuidar, y otras aún están aquí conmigo.
Las cosas más bonitas que nos suceden son las que duelen más al perderlos, se irán para no volver, pero ya estoy aprendiendo a que sea así. Soy joven lo sé, pero es increíble como la vida te puede sorprender.
Él era así, de esas personas que dejan marca, que la dejan en su mundo, porque todos nosotros lo éramos, y él supo hacérnoslo saber siempre.
A veces escucho mi medley favorito, lo escucho porque sonaba en mi celular cuando regresaba a casa luego de despedirlo, al sonar me recuerda a él y es una combinación hermosa.
Escribo esto para que lo conozcan, porque su partida hizo que vuelva a apreciar enteramente mi alrededor, no lo digo porque se fue, lo digo porque es verdad, porque desde que se fue nada ha sido igual.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Poema azul con Vaselina.

¿Por qué la neblina esconde al amor de mi vida?
¿Por qué se lo lleva sin destino, a un oscuro lugar dentro del mar...?
Oscuro como un maltratado niño,
Triste como el destino de la paz...
Siento que tal vez tenga un color azul.
Azul como el cielo que esconde mi imagen favorita.
Azul como el mar, como las noches que no desea nadie que tengan final.
Azul como el príncipe que toda mujer desea en sus vidas, pero que al envejecer solo llegan a ser tías.
Azul como mi color favorito, cualquier variación vale, sólo importa que me ame.
Estoy en una esquina, junto al letrero de una avenida, siendo cursi y escuchando una canción de Vaselina.
La canción habla de que esperaría cada noche por el hombre perfecto, bañaría mi cuerpo con heladas aguas, borrando las heridas de mis acciones pasadas.
Que quisiera esa vida a pesar de poder ser más por mi misma...
A pesar de tener la esperanza de un futuro próspero pero solitario.
A pesar de ser rica en dinero pero no en el amor.
La escucho y la canto, tiene una buena melodía.
A ella le decían que era una cualquiera, porque era hermosa y todos la deseaban.
Ella solo quería un amor viejo, que la respetara con locura y pasión, pero que sólo mirara sus ojos y su corazón.

martes, 3 de noviembre de 2015

I really wanna see you.

Hoy hablé con mi mamá de sus ex amores.
Realmente recuerda a todos, y me dijo que si le hubiera dicho que sí a su primer amor, tal vez hubiera viajado por el mundo, hubiera conocido el amor único de una persona, pero ella era una niña, pensó que lo que sentía era sólo ilusión y le dijo que ya no lo quería más.
Recuerdo que al ver su foto me dijo que aún tenía la risa pícara de ayer, sólo que con más kilos de vida y menos cara de algodón.
Me dijo que ahora ama a mi padre, que él es el amor de su vida. Lo sé porque lo mira como si fuera su tesoro más preciado, a pesar de todos los golpes que la vida les dió a su unión, a pesar de que algún día lloré por su mencionada separación.
A veces menciona a su amor, el gato. Era un ojiverde con cabello ondulado castaño, del cuál ella se enamoró perdidamente. Era de buena familia, admistrador de profesión, y tenía un negocio al costado del trabajo de ella. Tenían casi la misma edad, él la enamoró con sus ojos y sonrisa, ella con su belleza y carisma. Se escapaban a la salida del trabajo, y se perdían por los atardeceres en el carro del ojiverde. Eran jóvenes y sólo pensaban en la magia del absurdo amor.
Él no quería decirle a su familia sobre su relación por miedo al rechazo. Mi hermosa tenía apellido, pero nuestra familia no era de la Rinconada o de Miraflores, así que prefirió callar su amor y expresarlo con una chica de clase alta que vivía por su casa. Así terminó lo que fue un amor de ensueño de mamá.
Ella a veces dice que tendré un amor así, uno que me haga sentir todo, y luego dejarme de la manera más cruel. Pero que luego volverá, sólo que ya no lo querré más.
Y pienso que a mis 20, alguien me hizo sentir así, sólo que aún no decide venir ...